Allá por los años 80, me saque el carnet de conducir tipo “B” versión mecánica, y cuando a posteriori tuve que conducir automáticos, nadie -excepto el manual de marcha, me enseñó como hacerlo- ademas, no es fácil encontrar información de cómo conducirlos; incluso hay automáticos de muchos tipos; el que tiene marchas 1, 2 y ‘directa’, el que no tiene más marcha adelante que la ‘D’, el que combina manual -secuencial- + automático, etc.


 

-Por tal motivo, y siendo notorio que cada fabricante monta su coche como quiere, consultar el manual de instrucciones, se hace más necesario que nunca, para saber cómo ha diseñado el fabricante ese coche automático en concreto, qué comportamiento espera de nosotros como conductores, y qué parte le deja al coche para gestionar. A partir de ahí, nos encontramos con algunas generalidades que pueden aplicarse a la mayoría de los coches automáticos.


 

La primera tiene que ver con los pedales, pues como todo ya sabemos; los coches automáticos no montan el pedal del embrague, así que mi primera recomendación práctica sobre el manejo de un coche con cambio automático, se resume en una sola advertencia.


¡¡CUIDADO CON EL PIE IZQUIERDO!!



Porque de no hacerlo, y si el hábito nos traiciona, podemos realizar una espectacular clavada de frenos en el momento menos apropiado.


 

La segunda apreciación tiene que ver con las posibilidades del mando del cambio automático, más allá de la selección de marchas por levas, ya sea en una palanca, en botones, o como quiera que el fabricante lo haya dispuesto en el coche.


 

Por poder; podemos encontrar variadas posiciones..
 

P, R, N, D, 2, 1 (o L),

e incluso D3, D4, S, DS,

y de forma más residual, OD.


Las posiciones básicas son:

 

P, de “párking”, para inmovilizar el vehículo cuando ya está detenido;

R, que es “marcha atrás” o “reversa”;

N, que equivale a “punto muerto” o “neutra”; no tiene impulso en ninguna dirección

D, que es “conducir”, del inglés “Drive”. impulsa al vehículo para avanzar

3 -> Impulsa al vehículo solo hasta la tercera velocidad. (Esta opción no se encuentra en todos los autos)
2 -> Impulsa al vehículo solo hasta la segunda velocidad.
1 -> Impulsa al vehículo solo en la primera velocidad.

 

Como usted observa en el gráfico:

 

-Otras posiciones son las que se encuentran numeradas, para seleccionar expresamente un régimen en concreto, dependiendo de circunstancias concretas de la conducción, y que recuerda bastante a un cambio manual.
 

 

Sería el caso de 2, de D4 o de L, que equivale a 1, la marcha más corta.
 

 

-En algunos modelos tenemos la posición S o DS, que enfatizan las aceleraciones en marchas cortas, e incluso podríamos encontrar la posición OD, que permite en marchas altas una sobre-aceleración en un momento de demanda puntual superior a la normal; asimismo y alternativamente, puede haber botones de bloqueo para evitar o permitir, que la palanca se mueva de una posición a otra.


 

El cambio automático está pensado para no tener que pensar en él.
 

Esto quiere decir que, la posición natural de conducción es D.


 

Comencemos a conducir.

 

-Con el vehículo detenido, se acciona el pedal de freno, se arranca el motor, se selecciona la posición D, y se retira con cuidado el pie del pedal de freno, mientras el coche comienza a moverse; usted comprobará, que la reacción dinámica del vehículo, le recuerda al embragado de un coche de cambio manual.


 

A partir de ahí, y dependiendo de las circunstancias, puede interesarnos seleccionar una marcha más corta de lo normal para (por poner un ejemplo clásico), bajar un puerto de montaña.


 

Si mantuviéramos la D, al acelerarse el motor la caja seleccionaría una relación superior. Eso se evita imponiendo la marcha con la palanca y seleccionando, por ejemplo, la 2.


 

-Además, tenemos el ejemplo de los coches híbridos, donde se emplea la D siempre, salvo cuando el coche incorpora un modo especial de retención, y así, se fuerza que el motor de gasolina gire sin consumir carburante, sólo para producir resistencia al avance.


 

De hecho, hay dos tipos de cambios secuenciales; aquellos que se ciñen a la petición del conductor, si la electrónica lo permite, descartando bajos, o altos regímenes de giro seleccionan la marcha, y aquellos en los que el conductor selecciona la marcha más alta posible. Es decir, cuando vemos en una palanca la marcha D4, por ejemplo, esto no indica que al seleccionarla el coche se quede todo el rato en 4ª, sino que trabaja en marchas largas pero que no pasa de 4ª, reteniendo un poco. Así se evita un número excesivo de posiciones en la palanca de selección.


 

-Un apunte adicional. En algunos automáticos, la práctica ausencia de freno motor, hace que el conductor habituado a cambios manuales tenga la percepción de que el coche se le va más. Es cuestión de usar el pedal del freno para que se seleccionen relaciones más cortas… o imponerlas manualmente.
 

-En los cambios CVT con selector de marchas, al seleccionar una de estas, el cambio reduce el rango de funcionamiento, a las combinaciones que más nos puedan ayudar en ese momento.

 

Y si usted se pregunta....

¿Y en las detenciones puntuales por causas del tráfico, o de la señalización?...

¿Debemos quitar la marcha?

 

Aquí hay cierta controversia, dependiendo de a quién consultemos.


 

Hay quien habla de pasar a N, para evitar que D ocasione rozamientos parásitos y más consumo de carburante, y hay quien indica que, seleccionar N a cada momento, equivale a un desgaste innecesario en el mecanismo. ¿Con quién nos quedamos?... Yo me quedo con la primera opción, salvo que la detención sea muy breve.


 

La posición P, por su parte, está pensada para inmovilizar el vehículo cuando ya está detenido, y dependiendo del modelo, el coche puede no arrancar si no se encuentra en esa posición, ya que el resto de posibles selecciones, transmiten movimiento de las ruedas al motor. Por la misma razón, puede resultar imposible de sacar la palanca de P, si no pisamos el freno, o puede ser que no podamos retirar la llave, si el coche no está en P.


 

En demandas puntuales de aceleración, los modos S o DS imponen un modo más deportivo que estira la utilización de las marchas cortas, e incluso, acelera el tiempo de transición entre marchas.
 

En estos modos de conducción, puede ser que las marchas también retengan más. Al soltar el acelerador, se puede devolver la palanca a otra posición.


 

En condiciones de baja adherencia, las marchas deben ser largas en llano y pendientes ascendentes, para evitar pérdidas de adherencia, y cortas en descensos, para evitar que el coche aumente de marchas al acelerarse el motor.
 

-En estos casos, optaremos por la selección de marchas de acuerdo con esas premisas, y evitaremos seleccionar modos deportivos.



 

Si disponemos del llamado “modo de invierno, lo usaremos, ya que este, dará prioridad a las relaciones más adecuadas, dependiendo de cada momento de la conducción.


 

Como tarjeta de presentación de los cambios automáticos, más que como tutorial, creo que este artículo puede servir; el resto, le sugiero mejor, consultarlo en el manual de cada vehículo.



 

Sugerencias para evitar accidentes de Transito

 

 

 

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